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sábado, 17 de mayo de 2014

Diseñando una evaluación.

Para diseñar la evaluación de nuestro proyecto podemos entender la evaluación desde diferentes perspectivas proporcionadas por diversos representantes a lo largo de la historia:

  • Desde un enfoque tecnológico encontramos la evaluación orientada hacia los objetivos, cuyo principal representante, Tyler, dice que la evaluación es necesaria para determinar hasta qué punto se han conseguido los objetivos. Consideramos que se trata de un enfoque demasiado preciso ya que no valora el proceso sino que únicamente se centra en los resultados.
  • El modelo propuesto por Stufflebeam se centra en la toma de decisiones. Este modelo de evaluación  se estructura y organiza en relación con las decisiones que se han de tomar a lo largo del desarrollo de un programa, es decir, que se realizan evaluaciones a lo largo de todo el proceso.
  • Otra visión diferente es la aportada por Scriven, que plantea la evaluación libre de objetivos. Scriven indica que la evaluación es “el proceso por el cual estimamos el mérito o valor de algo que se evalúa”. Así subraya que evaluar no significa comprobar objetivos, sino que es equivalente a valorar.

  • Eisner propone la evaluación basada en la crítica artística, donde el objetivo de la evaluación es reeducar la capacidad de percepción, comprensión y valoración de los participantes en el proyecto.
  • Parlett y Hamilton plantea la evaluación iluminativa. Dice que la evaluación sirve para crear estados de opinión. El sentido es iluminar aquello que se conoce sobre el tema trabajado. Así, la evaluación en este enfoque, contribuye poco a poco a dar sentido, a comprender y a interpretar lo desarrollado.
  • La evaluación respondiente plantea la intervención de un evaluador externo, que realiza un acuerdo con “el cliente”, el que encarga la evaluación. El propósito de esta evaluación será dar una visión más completa y holística del proyecto.
  • Y por último la evaluación democrática, cuyo máximo representante es McDonald. Esta evaluación pretende construir democracia, generando debates, estados de opinión dando voz a diferentes audiencias. Busca la acción, la implicación y la participación más allá de un modelo cualitativo.



Ahora, conociendo las diferentes perspectivas al respecto,  ¿cómo será nuestra evaluación?



Alba Deelstra Forner

sábado, 10 de mayo de 2014

Planificación - Proyecto

Una de las cosas que tenemos que tener claras y saber cómo se realiza es la planificación del proyecto que queremos hacer. Existen mucho tipos de modelos de proyecto, cada uno con un esquema diferente, pero que se explica lo mismo. Distintos autores nos comentan los puntos que deberían de tener, pero no existe uno universal, sino que escoges el que más te guste por su estructura o el que te pidan si lo vas a presentar para una subvención o para el ayuntamiento, ya que en algunas ocasiones te exigen que tenga ciertos puntos.
Un esquema sencillo que intenta centrarse en el proceso y la comunicación es el que nos comenta Carles Monclús:
1. Título o denominación del proyecto.
2. Datos identificativos.
3. Descripción.
4. Justificación.
5. Destinatarios.
6. Objetivos.
7. Organización y metodología.
8. Cronograma de tareas.
9. Actividades y servicios que se plantean.
10. Cronograma/calendario resumen de las actividades.
11. Difusión.
12. Recursos.
13. Evaluación: Modelo e instrumentos.
Ya en otra entrada de nuestro blog explicamos un poco cómo se debería de realizar un proyecto, ya que es importante tener claro ciertos aspectos básicos para comenzar a escribir. Si nos lo hubiese explicado más tarde, estaríamos un poco perdidos porque no sabríamos cómo quiere el proyecto, pero no hubo ningún problema para que lo explicase antes.
Seguiremos por donde nos quedamos en la entrada "Proyecto así, proyecto asá...". Ahí explicamos los 6 primeros puntos, que más o menos son sencillos y universales para los proyectos que hemos hecho en años anteriores. 
Cuando nos referimos a la organización y la metodología, se tiene que tener en cuenta cómo nos vamos a organizar, las estructuras y mecanismos de funcionamiento, saber cuáles son las funciones del personal que vaya a trabajar, conocer posibles variantes por si tenemos algún problema con los o las participantes, para que todos y todas puedan disfrutar de nuestras actividades. Una de las cosas importantes ha tener en cuenta es el organigrama, que nos sirve para tener claro las funciones de cada uno de los que trabajen en el proyecto. 
En cuanto al cronograma de tareas, existen distintos y variados tipos de cronogramas, y todos aptos para la utilización de las tareas necesarias. En nuestro caso, nos parece que queda claro y visualmente está sin ninguna duda el que os mostramos a continuación:
Se puede ver cómo está repartido las actividades por los responsables y en qué semana del mes se realiza. Este tipo de cronogramas vienen muy bien a la hora de organizarse para prepararse el material, el espacio, etc. 
En cuanto a las actividades o los servicios que se prestan, aquí tenemos que explicar claramente lo que haremos mediante una ficha en la cual queda muy bien explicado con los objetivos de la actividad, la duración, cómo se tiene que desarrollar la actividad, el lugar en el que se puede hacer, el número de participantes al que va dirigido (aprox.), el material necesario y la evaluación de dicha actividad. En este caso también existen diversas fichas con puntos que se pueden poner para que quede más claro o no. Desde nuestro punto de vista, los que hemos nombrado serían los ideales, ya que te dan una información detallada y que, si tu ves esta ficha rellenada y no conoces la actividad, sepas entenderla y puedas llevarla a cabo.
Si nos fijamos en el calendario/cronograma de actividades, éste tiene que ser más específico, es decir, se tiene que poner qué actividad va en el día y la hora específica. Esto nos sirve para que las personas encargadas de cada taller o actividad tenga claro cuando lo tiene que realizar y en qué momento empieza y acaba, aunque puede ser un poco flexible.
Cuando hablamos de difusión, hay que tener en cuenta los distintos medios de comunicación, actos de presentación, folletos informativos, etc.
Los recursos son una parte importante de un proyecto, y se dividen en tres:
- Materiales, los cuales pueden ser fungibles, no fungibles y equipos técnicos necesarios.
- Humanos, todo persona contratado, voluntario, que vaya a participar en el proyecto.
- Económicos, el presupuesto del proyecto. Aquí debemos de dividirlo en "gastos" y "ingresos". Dentro de "gastos" podremos poner: personal, dietas, material, recursos técnicos, infraestructuras y mantenimiento, funcionamiento e imprevistos. Todo esto es un modelo, no es necesario ponerlo al pie de la letra, se pueden poner más puntos si lo veis necesario. Es importante que quede claro los gastos, ya que cuando se presenta un proyecto, lo que suelen mirar más es el apartado de PRESUPUESTO, y si no está bien explicado o hay alguna cosa rara, no te dan la subvención o no te lo dejan poner en marcha. En cuanto a los "ingresos", los posibles apartados que se pueden poner son: financiación propia, subvenciones y donaciones, ingresos de patrocinadores, ingresos procedentes del proyecto, cuotas, ingresos atípicos. Como hemos dicho antes, es un modelo, que más o menos debe de seguir estos pasos, pero que se pueden poner más apartados o con otros nombres. Se tiene que dejar muy claro de donde vienen los ingresos para que luego no nos encontremos con ningún problema de dinero.
Para acabar, pero no menos importante, es la evaluación, en donde existen infinidad de tipos de evaluación para poder utilizar y evaluar lo que más te convenga para mejorar el proyecto e intentar hacer que vaya mejorando con el paso de los años.

David Iglesias

jueves, 6 de marzo de 2014

Proyecto así, proyecto asá...

Todos estaremos de acuerdo en que un proyecto suele conocerse como una planificación o una organización de cualquier propuesta educativa para conseguir unos resultados educativos.

Pero nuestro profesor de la asignatura de Programas de Acción Sociocultural y Educativa nos define el proyecto desde un enfoque comunicativo y procesual: “Documento previo público que comunica cuál es la acción que pretendemos hacer y que sirve de elemento para la evaluación”(Monclús, C.).

Desde esta visión lo fundamental no son los resultados, sino el “qué vamos a hacer”. Un proyecto ha de comunicar bien. Este “qué vamos a hacer” debe llegar de una forma clara a aquella entidad o personas a las que presentamos nuestro proyecto.

En repetidas ocasiones nuestra gran preocupación como alumn@s antes de empezar a pensar un proyecto es su estructura o esquema. Realmente esta no es tan importante (referidos al orden y a los aspectos que “debe” incluir) mientras quede bien reflejado lo que queremos hacer. Sin embargo, dependiendo de a quién presentemos nuestro proyecto nos puede venir mejor seguir un esquema u otro. Puede que, para que una determinada entidad acepte nuestro proyecto (ya sea para dar unos permisos legales del espacio, para dar una financiación, etc.), haya que seguir el esquema que esa entidad proponga como la válida (aunque no nos sintamos demasiado cómodos con esa estructura).



Lo que sí que debemos de tener en cuenta siempre es que debe ser original y sencillo.
En nuestro caso, para la asignatura de Programas de Acción Sociocultural y Educativa, seguiremos el esquema planteado por el profesor, que consta de los siguientes aspectos a tener en cuenta:
  •           Título (que sea creativo, original y evocador, que despierte un interés y que sintetice el contenido y el tema del proyecto)
  •       Datos identificativos (datos sobre los autores del proyecto, como la dirección, entidad, web…)
  •           Descripción (una breve y concisa introducción de unas 200 palabras para comunicar bien de qué trata el proyecto)
  •         Justificación (una explicación o argumentación para convencer a la entidad de que ese proyecto es el adecuado para ese contexto, esos destinatarios, esa realidad, esas necesidades...)
  •           Destinatarios
  •      Objetivos (delimitar la finalidad del proyecto, el para qué, cuyo modelo a seguir dependerá de la entidad a la que queremos comunicar el proyecto).
                                     




                                                                                                   Alba Deelstra Forner